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miércoles, 11 de marzo de 2015

Asombrosas maravillas de la creación (Parte 2)


Por qué las nubes no se rompen 
Otro texto con información científica es Job 26:8: “Ata las aguas en sus nubes, Y las nubes no se rompen debajo de ellas". Este hermoso texto, explica que las nubes no se rompen y derraman su agua de una sola vez, aunque millones de toneladas se discurren arriba de los océanos en las nubes.   Y, por supuesto, Job estaba en lo cierto. Nosotros encontramos que Dios tiene un proceso gradual de enfriado que libera el agua poco a poco necesario para irrigar la superficie de la Tierra.   Dios se lo revelo a Job mucho antes que la humanidad lo investigará.  


El agua tiene peso, y su presión aumenta dramáticamente a medida que la profundidad se incrementa. Ciertos peces que existen en el fondo del océano están especialmente diseñados por Dios para soportar esta presión tremenda. Si fueran traídos rápidamente a la superficie explotarían. La presión que Dios puso en su estructura muscular sigue ahí en el interior cuando son llevados hasta donde la presión no se ejerce desde el exterior.  

Este es un hecho maravilloso, pero ¿te das cuenta de que nosotros también vivimos en el fondo de un mar atmosférico, que también tiene un enorme peso?   A nivel del mar estamos viviendo en la parte inferior de una muy pesada y densa cubierta. Esto ya había sido revelado a Job: “Al dar peso al viento, Y poner las aguas por medida” (Job 28:25).

La Biblia dice que el viento tiene peso. El aire, en otras palabras, es pesado. La atmósfera tiene peso. Si se sube una montaña, entre más alto se sube, más delgada se vuelve la atmósfera, y se siente más cansancio e incomodidad. ¿Por qué? Porque la presión no es tan grande. Dios ha construido una cierta cantidad de presión que equilibre en el exterior a nivel del mar. 

Cada momento que vivimos, una presión de 14 libras por pulgada cuadrada se ejerce sobre nuestra estructura corporal, y eso es bastante pesado. Toda persona en este mundo ya sea una mujer o un hombre corpulento, tiene una presión constante de más de 15 toneladas a nivel del mar empujando y presionando sobre ellos desde todas las direcciones.  

Incluso los pequeños insectos fueron diseñados por Dios para soportar esta presión. Un pequeño mosquito, tan ligero y frágil que parece que cualquier cosa podría aplastarlo, es construido por Dios para soportar el peso de la atmósfera.   ¿Puedes pensar que esto sucedió por casualidad? Qué maravilloso que Dios ha diseñado cada criatura viviente para estar cómoda en su propio entorno.

¿Afortunado accidente o diseño? 
Ahora consideraremos otro milagro. Formado por 2 principales ingredientes, nitrógeno y oxígeno, cuya mezcla es siempre la misma, ya sea en las más altas cimas de las montañas o en las cuevas más profundas. El equilibrio perfecto es del 79% de nitrógeno y el 21% de oxígeno.   Usted podría preguntarse, "¿Por qué es así?" ¿Hay alguna razón especial para ello? ¿Es importante que tengamos esta mezcla exacta de nitrógeno y oxígeno? Si se aumentara el nitrógeno, nuestros procesos para la vida serían más lentos y moriríamos. Si el oxígeno aumentará nuestros procesos vitales se aumentarían rápidamente, nuestro pulso se aceleraría lo cual nos llevaría a la muerte.  

Pero Dios lo hizo a la perfección. Suponga, por ejemplo, que la proporción en el aire fuera de 2/3 de nitrógeno y 1/3 de oxígeno. ¿Qué sucedería? Todo el mundo se convertiría en un mundo de locos risueños, todos estarían riéndose porque se produciría el gas de la risa, N2O, el mismo tipo que los dentistas usan a veces cuando extraen dientes. O suponga que la proporción del aire fuera dividido a la mitad. Eso produciría oxido nítrico, qué es rápidamente fatal para todas las formas de vida.

La perfecta proporción en el aire ¿fue un afortunado accidente que salió así?   ¿Acaso alguna casualidad ciega de la naturaleza puede producir esta mezcla exacta que es necesaria para el soporte vital de los seres vivos? ¿O fue un inteligente diseño? Ese mundo se volvería caótico si esta mezcla atmosférica se saliera fuera de control por un solo instante. Veríamos una de la más tremenda de todas las explosiones, ya que el nitrógeno es el componente básico de la pólvora; y el oxígeno, por supuesto, hace que la combustión sea más rápida.


Y sin embrago algún día, al parecer, va a ver una explosión así.   Algún día los elementos van a derretirse con un ardiente calor. Pedro nos dice en 2 Pedro 3:10 que "los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos". No sé cómo Dios va a arreglar eso, pero sé que algún gran incendio uno de estos días va a quemar la Tierra, que será purificada por este extraño fuego de Dios. Y los elementos estarán involucrados porque los elementos irán derritiéndose. Tal vez Dios va a cambiar la actual proporción de nitrógeno y oxígeno. Sí sé esto: debemos estar preparados para el día que se viene.

El sistema de calefacción de Dios: la corriente del golfo 
En Job 38:8-11 encontramos en forma poética la descripción de la creación del océano. Dios dice que la nube era su prenda y una densa oscuridad sus pañales, colocados alrededor del océano en su nacimiento. Pero entonces Dios añadió: "Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante". Los científicos de este mundo se han sorprendido en aprender los secretos de las corrientes marinas.

Por cierto, esas corrientes y movimientos de agua han estado en perfecto equilibrio para contribuir con la comodidad de la humanidad. Como ejemplo de ello tenemos la corriente del Golfo. No sabemos todo sobre esta corriente, pero sí sabemos que la vida en Norte América sería casi imposible si no fuera por la fantástica influencia de esta gran corriente.  


Sale del golfo de México, va a la costa este, y sube a las secciones nortes del mundo. De hecho, este rio es de 70 millas de ancho y casi 3000 pies de profundidad. Ahora note lo que sucede cuando este rio caliente llega a la entrada de la región del ártico en la bahía Baffin, donde encuentra una gélida corriente polar que corre hacia el sur. Como resultado de la titánica colisión de estos 2 gigantes, la corriente polar es forzada a zambullirse abajo miles de pies, donde sigue su curso hacia el sur, subiendo finalmente en el oeste de las Indias en su temporada de calor, enfriando así el terrible calor tropical.   

La corriente del golfo consigue desviarse hacia el este, subiendo a lo largo de las islas británicas, haciéndolas habitables. Fue el plan de Dios que esto sucediera. No creo que todo esto pasara por casualidad o accidente. Sin esa desviación de la corriente del golfo, algunas de las islas del norte se quedarían en un eterno invierno. Seguramente Dios está detrás del plan entero (ver Job 38:16).

Gafas protectoras y bifocales 
Piense por un momento en los peces que habitan los océanos. Son constantemente objetos del ataque de sus enemigos de arriba como las gaviotas.   ¿Sabías que los peces tienen globos oculares que les permiten mirar casi al instante en todas las direcciones? además los peces pueden ver 30% más lejos que otros animales porque Dios diseño los globos oculares de los peces para que tomaran en consideración la refracción de la luz.  

Nosotros tendemos a pensar que es un maravilloso logro cuando un oculista fabrica gafas especiales para compensar diversas refracciones en el agua, sin embrago Dios lo hizo para los peces antes. Las gafas nunca podrían haber llegado a la existencia por casualidad, sin embargo los evolucionistas sostienen que los globos oculares especializados de los peces aparecieron.  


En las aguas de Malaya vive un pez con lentes bifocales en sus ojos. Esta pequeña sardina es valorada por comida por las gaviotas. Ellas bajan en picada constantemente a tragarse este pequeño pez. Para que el pequeño pez pueda ver cuidadosamente que se acerca el peligro  debe tener una buena visión de lejos; pero desde cerca se alimenta de las microscópicas larvas que abundan en el agua, y por ello tiene una buena visión de cerca también.  

¿Sabías que el Creador lo proveyó de una pequeña membrana que tiene a medio camino en sus ojos, dándole la visión bifocal?   ¡Ese pequeño pez puede ver arriba a las gaviotas que vienen o abajo y ver esas cercanas larvas de los que puede alimentarse!

Nos parece maravilloso que el calificado optometrista y oculista puede perfeccionar gafas que nos permiten ver de cerca y de lejos, sin embargo, aquí está una pescado que ha existido desde hace miles de años y Dios lo hizo así desde el principio. No fue desarrollado a ciegas; tuvo que ser creado. Diseño inteligente tuvo que estar detrás de él. 

Aves y abejas
Ahora vamos a examinar 2 aves acuáticas de la costa del Pacífico. No puedo encontrar ninguna otra evidencia más fuerte de diseño en la naturaleza que con el tordo, un pajarito muy amable que vive cerca de los arroyos de la montaña. Esta ave boyante estará flotando alrededor, al parecer sin peso, y de repente se hunde hasta el fondo como un pedazo de plomo. Allí anda recogiendo trozos de comida en el lecho del arroyo. Después de tomar todo lo que quiere, él va al banco, se sacude, y misteriosamente se pone a flote nuevamente como el humo.

Se ha descubierto que este extraño pájaro tiene un equipo especial, un aparato muscular que inmediatamente agota cada pedacito de aire de su cuerpo, se deja hundir, y luego cuando sale, puede tomar el aire y flotar de nuevo. Los evolucionistas dicen: "Bueno, tenía que tener este pedazo de aparato, así que la naturaleza se lo ha facilitado." Por supuesto, no dicen lo que es la naturaleza, pero sostienen que solamente creció debido a algún desarrollo accidental. La verdad es que Dios lo ha facilitado. Él hizo esta ave como la hizo porque vio que necesitaba esto para la supervivencia.

Otro tipo de aves encontradas en la costa del Pacífico viven de una dieta de gusanos que viven en grandes agujeros en la arena. Puesto que este gusano está abajo en el fondo de su agujero, el pájaro debe ir hacia abajo para sacar al gusano. Sucede que, aunque el pico es exactamente de la longitud correcta para llegar al agujero, el agujero al ser estrecho mantiene el pico de las aves bien cerrado. Dios creó una pequeña aleta muy similar a una pinza de cirujano en la parte inferior del pico. Con este órgano especial el ave puede recoger al gusano, salirse del agujero, y tragárselo

¿No es maravilloso que Dios pensara en un pequeño pájaro e hizo algo especial con lo cual podría conseguir su alimento convenientemente? Si Él ama tanto a los pajaritos y proporciona las cosas para hacer su vida cómoda, ¿no te parece que Él está dispuesto a ofrecernos todo lo que pudiéramos necesitar? Él nos ama aún más. Recuerda, Él sabe si los pajarillos caen (ver Mateo 10:29-31).

Hace algunos años, una revista científica publicó un artículo de un biólogo inteligente que no cree en la evolución. En “Evolución Goes to Pieces o Bee’s Knee” (La Evolución se hace pedazos sobre la rodilla de una abeja), el autor examinó en primer lugar la enseñanza de los evolucionistas que cuando la necesidad de un determinado órgano se desarrolla en alguna criatura, este se produce en respuesta a esa necesidad. La propia naturaleza, o algún azar ciego, supuestamente vienen y producen el órgano necesario para adaptarse a la criatura para la supervivencia. Luego citó el ejemplo de las abejas. Cuando las abejas se arrastran en flores llenas de polen, sus aparatos de respiración se detienen por el polen. De hecho, ni siquiera pueden respirar mientras se encuentran dentro recogiendo su polen.


Resulta que todas las abejas tiene un cepillo especial situado en sus rodillas, un cepillo rígido que se utiliza para limpiar su aparato de respiración cuando salen de la flor para no sofocarse. Este biólogo señaló que si fuera cierto que estos insectos desarrollaran equipos especiales en respuesta a una necesidad, la primera abeja que existió no tendría los cepillos de rodillas. Cuando entró en la flor, se habría asfixiado y, en consecuencia, la especie de las abejas se habría extinguido en ese mismo momento. No, en lugar de que estos cepillos se desarrollaran lentamente a través del tiempo en respuesta a una necesidad, han sido provistos por Dios para satisfacer la necesidad y salvar a la primera abeja que se hizo.

La conclusión es que Dios anticipó las necesidades de sus criaturas y las hizo con todos los aparatos necesarios. Cuán agradecidos debemos estar porque Dios puede suplir todas nuestras necesidades con anticipación.

La Biblia dice: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios" (Sal. 14:1). Sólo un Dios de amor y poder podría haber hecho las maravillas que vemos a nuestro alrededor. Y si Él se preocupa por el mundo animal pequeño, Él cuida de nosotros, también. Él nos ama aún más de lo que ama a ese pajarito allá en la costa oeste, y Él quiere salvarnos. Él quiere llevarnos por fin a un lugar donde la naturaleza estará en equilibrio perfecto de nuevo y donde todos los estragos de la maldición del pecado serán eliminados para siempre.

Él me ama
¿Podemos dudar del amor de Dios, quien ofrece tan infinita provisión para todo lo que Él ha creado? Nada ha sido dejado solo a sufrir la extinción o la privación. Sólo la torpe interferencia del hombre con el delicado equilibrio de la naturaleza ha traído el dolor y la tragedia. Si Dios cuida de las necesidades de la más pequeña célula de los vegetales o animales más pequeños, ¿no creeremos que Él nos ama lo suficiente para cuidar de nosotros?

Uno de los hechos más emocionantes que aprendí acerca de los milagros de la naturaleza se refería al humilde cardo. Sin duda es uno de las más despreciadas de todas las plantas debido a su pegajosa y punzante naturaleza. Sin embargo, considere la maravilla de su reproducción. Cada vaina tiene 2 semillas en su interior que garantizan su supervivencia. Pero durante el primer año sólo una de las semillas comienza a crecer. La otra semilla se queda esperando hasta el segundo año para comenzar a crecer a fin de perpetuar 2 temporadas de crecimiento. Pero si algo le sucede a la primera semilla para que no pueda crecer y producirse, la segunda semilla empieza a crecer de inmediato en vez de esperar para el próximo año. Ningún evolucionista ha sido capaz de armonizar los milagros como este con sus teorías del naturalismo y el azar.

Sin duda, podemos ver que el cuidado de Dios se extiende a la orden más humilde y mínimo de las cosas que crecen. ¿No somos más valiosos para él que los cardos? Si Él hace milagros para salvaguardar un pegajoso y ponzoñoso cardo, ¿no guiará los caminos de aquellos por los que ha dado a su vida?


Que Dios abra nuestros ojos a la maravilla y la sabiduría de su gran obra. Cuando se arrodille para orar, recuerde dar gracias a Dios por toda su obra de Creación y por el gran amor que tiene para cuidar a todos los seres vivos de este mundo.

Tomado de www.amazingfacts.org, por Joe Crews.

jueves, 5 de febrero de 2015

Asombrosas maravillas de la creación (Parte 1)



La obra de Dios
“Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos” (Ap. 15:3).

A pesar de estar estropeada por el pecado, la naturaleza todavía tiene un elocuente testimonio del amor y poder del divino creador.   Después de haber descansado bajo la pesada maldición del pecado por casi 6000 años, la increíble belleza de la obra de Dios continúa asombrando y cautivando.

Cuando agradezcamos por nuestras bendiciones, nunca deberíamos olvidar mencionar esa incomparable maravilla natural que le añade mucho significado a cada momento de nuestras vidas.  



Los seres humanos podrían haber sobrevivido en un inhóspito planeta de tierra gris y plantas sin color. El Creador es amante de la belleza; él amaba mucho a sus criaturas, buscaba que fueran felices también. Por ello cubrió la Tierra con medio millón de variedades de contrastantes flores y hojas. Escondido dentro de cada diminuto brote, Dios puso secretos que desafiarían el genio de los más grandes científicos de la Tierra.  

Que extraño es que muchos de quienes luchan con estos misterios no reconocen el poder creativo que los produjo a ellos, pocos parecen reconocer y honrar al Creador.

Respirando la maravillosa mezcla de nitrógeno y oxigeno que hace posible para ellos la vida, los evolucionistas se niegan reconocer que el exacto balance de la mezcla de gases que conforman el aire (Nitrógeno 78 %, Oxígeno 21 %, vapor de agua 0-7 %, otras sustancias como ozono, dióxido de carbono, hidrógeno y gases nobles 1 %) fue provisto por algo diferente que el ciego azar.  
Revisando el delicado arreglo de los ojos, que ninguna combinación de genios científicos pueden entender plenamente, mucho menos duplicar su operación, los no creyentes niegan el milagro con el cuál ellos pueden ver.

A través de los oídos, que conectan a un cerebro más complejo que la más grande computadora en el mundo, los escépticos escuchan las lecturas del humanismo y la evolución.  

¿Quiénes son estas personas que desprecian el poder creador de Dios?   Son solo un minúsculo fragmento de finita humanidad, cuya existencia misma, aliento por aliento depende de la operación de leyes sobre las cuales ellos no tienen control.  

Rechazando el divino origen por el cuál ellos no encuentran evidencia empírica, muchos científicos atribuyen las milagrosas cualidades a la materia misma. Ellos acumulan credos teóricos en el cuál ponen absoluta fe, hasta el punto de creer que ciega naturaleza no inteligente creo la vida de lo no vivo.

Por ello el salmista nos invita en el Salmo 100 a reconocer con gratitud a nuestro Creador.

¿Es la casualidad precisa y predecible? 
¿Qué tipo de fe se necesita para creer que todos los procesos metódicos de la naturaleza fueron producidos por casualidad? Casi todas las plantas y todos los animales exhiben asombrosas adaptaciones que sólo pueden ser descritas como milagros.

Si estas altamente complejas funciones no tenían un inteligente Creador o Diseñador, entonces nuestro poder de razonamiento esta por tambalearse por los millones de coincidencias que operan con la infinita precisión para producir perfecta belleza, función y reproducción en la Tierra.

¿Pueden ellos ser los productos de un accidente o casualidad? Toda ley de la ciencia decreta sin lugar a dudas que el azar en la naturaleza tiende hacia el deterioro en lugar del orden (principio  de la entropía). Sin duda la más convincente evidencia en favor del creacionismo es la naturaleza misma.

La Biblia sugiere que los animales y la tierra deberían preguntarse sobre su propio origen. En Job 12:7-9 leemos: "Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la Tierra, y ella te enseñará; Los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo?”.

Job dice que si usted quiere saber cómo Dios opero en la obra de creación, pregunte a estas varias formas de vida, pregunte a la Tierra, y la Tierra le explicará cómo vigorosamente Dios ha trabajado en estas cosas.  ¿Qué hace la Tierra para decirnos del gran poder de Dios?   ¿Sabías que hay milagros en cada pulgada cuadrada de esta Tierra?   Desde las altísimas montañas hasta el inmenso e inquieto océano, y en el universo sin límites de Dios.




Desde lo microscópico hasta lo macroscópico, podemos descubrir las huellas digitales del poderoso Creador quién trajo todas las cosas a la existencia.   Cuando miro el universo y veo el asombroso hecho de que está en perfecto equilibrio, que la vida que hay en este mundo se adapta perfectamente a las condiciones que encontramos aquí, sé que algún gran poder inteligente está detrás de esto, haciéndolo operar de una manera exacta.

El Génesis de la Biblia ha sido reivindicado por todas las conclusiones de la verdadera ciencia.   Los escritos de Moisés se han encontrado científica e históricamente certeros.

¿Cómo lo supo Moisés? 
Regresemos al génesis y echemos una ojeada al relato de como Dios se lo dio a Moisés. Génesis 1:6-8 dice: "Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo”.

Hace mucho tiempo las aguas que estaban sobre la Tierra en realidad estaban justo aquí abajo sobre la superficie.   Sabemos que hay un vasto océano en el espacio suspendido en la atmósfera. Dios dividió y levantó una parte de ella a los cielos, mientras que parte de ella se quedó aquí.   Esto se describe en los versos 9 y 10: “Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno”.

¿Cómo podría saber Moisés que habría varios océanos o mares? No tenía ni la forma humana de saber que podría haber más de un cuerpo de agua en el mundo entero.   El nunca andaba por ahí para ver cuantos océanos había en el mundo, pero Dios infundio esta verdad en la mente de Moisés.  

Él dijo que había mares y océanos.   Aquí hay otra buena pregunta que hacer.   ¿Cómo sabía Moisés que todos estos diferentes cuerpos de agua estarían conectados y descansarían en un solo lugar?   ¿No es esto lo que se presenta en las Escrituras? "Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco”. Creo que es tremendo que la Biblia es tan científicamente exacta como para revelar estas cosas.

“La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien, Y nuestra tierra dará su fruto.” (Sal. 85:11,12). Los océanos son un poderoso argumento del diseño y cuidado que Dios tiene por los seres vivos. Este versículo nos enseña que quién está detrás de todo el bien que produce la Tierra es Dios.

Regando a la Tierra - El milagro de Dios  
Ahora vamos a ver como la inteligencia y el diseño vino en la relación entre la tierra y el agua.   La cuarta parte de la superficie de la Tierra es tierra seca, y tres cuartas partes están cubiertas con agua. Imagínense por un momento que la relación entre la tierra y el agua se cambie de lo que es en la actualidad.

La proporción de agua y tierra determina la precipitación en el planeta Tierra. Supongamos que el océano fuera sólo de la mitad de su tamaño actual. Eso significaría que las precipitaciones serían sólo una cuarta parte de lo que hoy recibimos. !Todo esto se convertiría en un vasto desierto, seco! Por otro lado, si la mitad de la Tierra actual formara parte del océano, habría 4 veces más lluvia, de la que hay ahora, y la Tierra se convertiría en una vasta región pantanosa donde sería casi imposible la vida humana.  


Supongamos ahora que la humanidad tuviera que regar la Tierra.   ¿Cómo podríamos alguna vez esparcir esa agua y regar la tierra efectivamente? –“Hay abundancia de agua en el océano, podríamos simplemente utilizarla para regar la tierra seca”- Podría pensar alguno. Aunque puede sonar razonable, hay 3 problemas relacionados con esto.
1.    El transporte.   Tendríamos que sacar el agua del océano y extenderlo uniformemente sobre la Tierra.  
2.    La sal que contiene. Mataría a todas las plantas verdes.  
3.    El peso.   El agua es 800 veces el peso de la atmósfera, se presentaría el reto de como transportarlo y dispersarlo.  

Dios soluciona el problema del peso y la salinidad 
¿Cómo ha resuelto Dios el problema del peso?
1.    Él usa calor.   Sabemos que el calor expande cosas y el frío las contrae, y el agua es el material más propenso a la expansión.   De hecho, cuando pasa a ser vapor, se convierte en 1600 o 1700 veces su volumen original.   Recuerda, aunque, esta agua es 800 veces más pesada que la atmósfera   Dios simplemente envía los cálidos rayos del sol, convirtiendo el agua en un vapor que es 900 veces más ligero que el agua.   Ahora es una octava parte más ligera que la atmósfera.   Así este vapor es fácilmente levantado fuera del océano, llevado al cielo y moldeado en grandes masas nubosas.  
2.    El segundo problema es la salinidad, pero Dios simplemente evapora el agua y deja todos los minerales e impurezas atrás.   Llevada dentro de las nubes, el agua es dulce y suave, perfectamente adaptada para irrigar la tierra.

No hay sistemas de riego como este 
¿Qué hay del tercer problema el transporte? El agua que es levantada sigue estando sobre el océano, el cual no necesita más agua. Para esto Dios envía los vientos a soplar las nubes y extenderlos fuera sobre el área de tierra seca donde se necesitan. Pero ¿Cómo consigue diluir toda el agua fuera de las nubes?  


Aquí hay otro maravilloso milagro. El enfriamiento, por supuesto; así que cuando las nubes pasan sobre las cimas de las montañas, el aire frío llega y comienzan a enfriarse esas nubes, convirtiendo el vapor en una condensación de la humedad.

Ahora considere lo que pasaría si las nubes dejaran toda el agua que contienen a la vez ¡inundarían toda la superficie de la Tierra de agua!   Por lo tanto el proceso de refrigerado debe ser gradual. Por ejemplo si la temperatura de la nube baja de 9 grados se caerá la mitad de su agua.  

Así que Dios se encarga de un proceso de enfriamiento gradual hasta que la lluvia descienda, suave para proporcionar las cantidades necesarias para reactivar la Tierra.

Algunas veces llueve de nuevo en el océano, pero se necesita allí para proporcionar la cantidad necesaria de oxígeno para los peces que viven en el fondo del océano salado.   ¿No supiste que estos grandes hechos eran sabidos y entendidos mucho antes de que los científicos y naturalistas los descubrieran?


Eclesiastés 1:7 es un verso muy interesante:   "Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo". La Biblia dice que la razón por la que los mares no se desbordan es que el agua se toma de nuevo y vuelve a los ríos.   Y así hay un movimiento constante de agua que va desde el océano en forma de vapor, trayendo nubes sobre la Tierra, y trayendo lluvia, que forma riachuelos que encuentran su camino de regreso al mar.

A pesar de que los grandes naturalistas sintieron que habían hecho un nuevo descubrimiento cuando se enteraron de los ciclos de las nubes, ellos podrían haber sabido todo por la lectura de las Escrituras (ver Job 28:23-27; Eclesiastés 1:6).   

En la próxima publicación la continuación de este interesante tema. Tomado de www.amazingfacts.org , por Joe Crews.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Factores que limitan la edad de la tierra



Ahora dejamos a su disposición una presentación que muestra algunos de los factores por las cuales la tierra no puede tener millones de años. Más bien se ajusta a la realidad de la historia bíblica de aproximadamente 6000 años de antigüedad.


Este es el link de descarga:

En una próxima entrega veremos qué consecuencias tuvo el diluvio universal sobre la tierra y como fue transformada de acuerdo a la palabra de Dios y a evidencias científicas.